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Estoy escribiendo esto, habiendo pasado ya la navidad. Una navidad muy particular, por llamarle de alguna manera.

Muchos amigos pasaron muy felices, rodeados de sus amigos y familias. Mi familia y yo tuvimos el enorme privilegio de pasar la navidad acompañados de personas de linaje real. Porque a mi casa vino esta navidad el Rey Ricardo y su descendencia.

Así que en casa, fuimos también de esos afortunados que lo pasamos rodeados de gente, y lo pasamos bien. Incluso con el Rey Ricardo tuvimos visita de un personaje escocés.

¡Sí!, Vino a visitarnos Juanito.

Juanito es un hombre que camina muchísimo, y va con su galera y su bastón. En su tierra le llaman Johnnie Walker, porque camina muchísimo. Y adora el “isgebeatha” que es una palabra de origen Celta, que significa “agua de la vida”. Pero no me quiero ir por las ramas.

Resulta que en plena tarde del 24 de diciembre, preparando en la cocinas de palacio (la cocina de mi casa) la cena de gala, se encontraba, ya entregado en su bandeja un bonito cochinillo, cerdo, lechón, o como desees llamarle. Era la comida de la noche de navidad.

Desde pequeño, me gusta mucho la época de las fiestas de fin de año, y más aun la navidad, porque la familia se junta. Y este año, tocaba juntarse alrededor de “Basilio” (así había bautizado yo a mi lechón de navidad).

Habiendo macerado en esa bandeja de horno, y con unos aromas (aún crudo) espectaculares, estaba dispuesto a meter a Basilio en el horno, cuando suena el timbre de mi casa. Perdón. “el timbre de palacio”.

Cuando abro la puerta (previa bajada del puente levadizo) me encuentro a un personaje todo vestido de verde, con un sombrero rojo, con orejas puntiagudas, cachetes bien colorados y una nariz larga y roja, que me saluda muy amablemente y con una sonrisa, y me dice “¿Está Usted solo?”

Yo respondo “Si, estoy solo en este momento. Pero …¿usted quién es?”

Él me responde rápida y espontáneamente: “Mi nombre es Bartolo, y soy un elfo de Papá Noel”.. Y continuó, como las telefonistas de las empresas de telefonía: “¿me puede decir su nombre para dirigirme a Usted?” Yo, que no estaba preparado, ya que mi cabeza estaba pensando en Basilio el lechón, le dije “Julio”

A todo esto, el elfo comenzó a hacerme una historia tan creíble, haciendo referencia a muchas cosas que me sonaban muy familiares, finalizando con que necesitaba llevarse a Basilio.

Yo como un idiota, caí, e “hice click” donde no había que hacerlo. Me había creído el cuento. Y Basilio se fue por la puerta, en manos de Bartolo el Elfo.

Me robaron el lechón de navidad

Esto en el diario vivir sucede un montón, con SMS’s, con emails, con mensajitos de urgencia de Correos por un paquete que se quedó en la Aduana, etc. Nos llegan infinidad de mensajes de este tipo, para “vendernos la burra”

Sé que suena feo, pero primer desconfía, evalúa y decide. En muchísimo casos, si “haces click ” como yo, les estarás dando el lechón de navidad sin darte cuenta. Le darás tu cuenta del banco, tus datos personales, etc., etc.

Porque hoy día, el spoofing, la suplantación de identidad y el phishing están a la orden del día, Y en estas épocas, “estamos de zafra”.

Por lo tanto, si aún estás haciendo tu lista de propósitos para el nuevo año, que me parece genial, no te olvides de incluir en ella, lo de tomarse muy en serio la configuración de tus servicios de correo electrónico, para asegurarte tu y asegurar a los demás, de manera que llegue el día, que cuando Bartolo se acerque ala puerta, ni siquiera le abras, porque ni el timbre sonará.

Para terminar, y a colación de todo esto, te invito a que escuches la entrevista que le hicimos en El Canal del Marketing a Juan Pedro Martínez de Red Sift, acerca de estos temas. No del lechón, sino de la ciberseguridad. Haz Click en el botón de abajo.

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